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Compartiendo nuestro apredizaje

domingo, 10 de julio de 2011

Por un feminismo no masculinizado


Me llega este correo y siento la necesidad de compartirlo aquí y ahora,
cómo nos hemos visto envueltas en un poder con todo! y siguiendo la línea más masculina,
renunciando muchas veces a nuestra naturaleza femenina...
Un llamamiento al verdadero FEMINISMO!!!

Crianza con Apego | July 2010

De profesión: sus labores

Escrito por Claudia Pariente Rossells
De profesión: sus labores
El verdadero feminismo debería pasar por la absoluta libertad de elección sin tener que renunciar a nada; es decir, no “tener” que trabajar, sino querer hacerlo y poder elegir entre las múltiples posibilidades que existen: trabajo online, horarios flexibles, turnos especiales, etc. Y de la misma manera, que se respete a aquellas mujeres que, libremente, deciden ejercer su maternidad como tarea prioritaria.


La conciliación familia-trabajo no deja de ser un mal chiste en una sociedad en la que ser madre todavía está penalizado. La maternidad no sólo no tiene un valor mercantil (no se cotiza ni se valora como un servicio), sino que además, resulta una complicación para el empresario y se nos dice, sin ningún tipo de vergüenza, que somos un obstáculo para el buen funcionamiento del equipo; que ser madre es poner freno a la carrera profesional de las mujeres y que de decidir ejercer como madres nos arriesgamos a un paréntesis laboral que se alargará y durará y durará, como el conejito de las pilas.
Está tan aceptado este hecho que incluso hay un nombre para esta limitación: techo de cristal. Dicho así, suena casi hasta romántico…pero no significa otra cosa que la limitación de las mujeres a seguir avanzando profesionalmente por el simple hecho de serlo.
Así que, parece ser, que si de verdad se decide “triunfar” profesionalmente, hay que renunciar a algo… a vivir como mujer (y competir como si no lo fuéramos) y, muy especialmente, a ejercer nuestra maternidad. Y también ocurre al revés: así que si lo que queremos es ser mamás estamos vetadas de volver al “mundo laboral importante”. Esta es la realidad actual y al parecer, tardará mucho tiempo en ser de otra manera.
¿Pero de verdad la maternidad no tiene un valor? ¿Sería éste el mismo mundo si un día las madres de la tierra decidieran dejar de hacer lo que hacen cada día? ¿No es un valor en sí mismo cuidar y proteger al ciudadano del futuro? La ciencia nos dice a diario que un niño tiene una figura clara de apego: la madre. Que si se fomenta el apego-seguro ese niño será una mejor persona mañana. ¿Por qué entonces es tan malo ser “sólo mamá”?
El verdadero feminismo debería pasar por la absoluta libertad de elección sin tener que renunciar a nada; es decir, no “tener” que trabajar, sino querer hacerlo y poder elegir entre las múltiples posibilidades que existen: trabajo online, horarios flexibles, turnos especiales, etc. Y de la misma manera, que se respete a aquellas mujeres que, libremente, deciden ejercer su maternidad como tarea prioritaria.
Creo que somos nosotras mismas las primeras en juzgar a nuestras congéneres; que mientras el feminismo mal entendido nos ponga “a la par” de nuestros compañeros, serán muy pocos los cambios posibles. Por otro lado, me parece que es sumamente importante hacer entender al mundo que la maternidad puede tener valor curricular. Que ser madre y ejercer trabajos domésticos son tareas que requieren paciencia, organización y un amplio sentido de las prioridades.
Esta mañana he empezado a poner en práctica este discurso. Me piden rellenar un formulario para ejercer un cargo que me interesa. ¿Ha trabajado Ud. bajo presión? Es una de las preguntas.
Os copio mi respuesta:
Sí. Soy periodista; así que trabajar bajo presión es una constante de mi oficio. Pero además soy madre… por lo que mi vida en general está rodeada de inmediatez de acción; de la elección y toma de decisiones de forma rápida y consecuente con mi filosofía de vida aunque el entorno no sea favorable. Estoy buscando siempre las mejores alternativas para el equipo que dirijo y la forma más eficiente de realizar mi trabajo contra reloj.
¿Acaso he mentido? J
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Un dato:
En Noruega se puede elegir entre tomarse 46 semanas de baja maternal con el 100% del sueldo o 56 con el 80%. Esto no fue siempre así. Hasta 1977 Noruega tenía números parecidos a los de la España de hoy. El cambio surgió de la mínima tasa de natalidad que se tenía entonces y del fenómeno que se llamó “feminismo de estado”. Tal vez en 35 años, podamos contar otra historia.
Un vídeo: