Y cuando sientas que se van moviendo esas visagras que unen los maravillosos huesos de la pevis, cómo se van hidratando, elastificando...y sientas posible su movimiento, toques cada articulación, cada reborde óseo , cada cartílago y cada conjunto de ligamentos.... que ceden, quieren moverse a ese ritmo y te piden más movimiento, que dances, que dejes a tus caderas libres, que sacudas con ellas todas las tensiones que han sido grabadas en ellas, que sueltes peso, que dejes fluir en movimientos oscilantes tu cintura y seguidas tus piernas, las rodillas suben y bajan sin llegar a estirase del tod, porque ya están sumergidas en ese oleaje...
La conexión del periné con la tierra se hace más evidente y un chorro de luz te fija a ella para darte seguridad, base, fuerza, ahí estás, preparándote para lo más grande, para lo que toda mujer es capaz y tiene derecho a disfruar, dar paso a la vida, que la vida discurra por su cuerpo, hacer camino y facilitar el paso de un nuevo ser que impulsado por el latir de vivir hace presencia y llega a nuestros bazos.
Así que a bailar, a gatear, a jugar como leonas, a soltarnos los pantalones prietos y a disfrutar de nuestras redondeces maravillosas!!!
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